Son las noches —quizás— que pasé sin ti, ¿cuántas noches le caben a todos mis años? Me basta una noche contigo, una locura extra para romper con lo sano, para que te unas a mis brazos, estos te sirvan de abrigo y duermas en ellos con caricias de mis manos.

No necesito que el tiempo venga a decidir por mí, ¿cuántas veces lo ha hecho y me ha causado daño? ¿cuánto tiempo más, cuántos meses pretende que pierda en vano?

Por eso he venido a decirte; que no necesito mil poemas, ni a la Luna —me disculpe ella—, ni que sea la ocasión, ni la playa, ni suene la canción más bella y no necesito advertir otra equivocación.

No hay nada seguro en el amor, ni en la vida, ni el próximo paso, ni el próximo error. Todos andamos con miedo de pisar el olvido y terror a encontrarnos perdidos —de nuevo— en desolación. ¿Y acaso saberlo lo ha evitado?

Te quiero en mi vida, te quiero para hacer fusión, te quiero y me quiero a tu lado.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.