Mi compañera

No, no eres mi luna,
ni yo soy tu planeta,
aunque de entre todas las estrellas
tú eres mi una.

Eres esta dulce órbita
que va más allá de los cometas
el magnetismo que orienta
y me acerca a la conquista.

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Trampa

Ya te habrás imaginado que esta carta es para ti y fue puesta aquí por si te daba curiosidad y bueno, no pudieras evitar leerla.

Quizás pienses que en ella habrás de toparte con la bipolaridad que me ha caracterizado estos días y en el tonto vaivén de irse en calma como marea y volver agitado con las olas. Tal vez supondrás que pretendo ser muy elocuente, escribiéndote cosas lindas; como cuanto vales o cuán importante eres para mí, que podría atacar tu lado salvaje y decir cuanto extraño tus besos, tus labios, tu piel de fuego sobre mí y sé que no descartas que hasta puedo abogar por tu lado tierno y hacerte pensar en todo lo vivido o en las planes por venir.

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Confesión

Quiero confesar lo que vengo escondiendo,
de rodillas, en papel, al teléfono o de frente.
Quiero que sepas que te quiero,
del día a la noche, de la luna menguante  hasta el cuarto creciente.

Quiero que sepas que aunque no lo sepas ya eres mía,
a ojos cerrados cuando tu imagen se cuela en mi pensamiento.
Entérate que también me siento tuyo,
de brazos abiertos, a capa y espada, con el pecho ardiendo.

Quiero que lo sepas porque debes saberlo,
porque me obliga el corazón, la consciencia, el interior.
Escucha mi vibrante voz a grito entero,
siéntelo sincero, honesto, humilde y sin temor.

Quiero declarar que soy culpable,
de acosarte, desearte y luego esconderte la mirada.
Quiero que sientas este deseo incontrolable,
que ya no puedo seguir fingiendo, ni ocultándote las ganas.

Quiero pedirte un instante,
tú decides cuándo, dónde y el vestido.
Quiero advertirte sobre el deseo palpante
de compartirte mis días, mis besos, mi destino.

Hablarte de amor

Hoy me pides hablarte de amor
y me pregunto para hacerlo, ¿quién soy?

Para responder ni uno más, ni uno menos,
quizás sea aquél que ha sentido amor,
pero ni el que más, ni el que menos
sólo soy él que alguna vez trató.

¿Sabes cuántas veces me enamoré?
Cuántas me di entero o en abonos
¿Cuántas veces me juré?
Esta sí, esta vez, ella es.

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Fusión

Son las noches —quizás— que pasé sin ti, ¿cuántas noches le caben a todos mis años? Me basta una noche contigo, una locura extra para romper con lo sano, para que te unas a mis brazos, estos te sirvan de abrigo y duermas en ellos con caricias de mis manos.

No necesito que el tiempo venga a decidir por mí, ¿cuántas veces lo ha hecho y me ha causado daño? ¿cuánto tiempo más, cuántos meses pretende que pierda en vano?

Por eso he venido a decirte; que no necesito mil poemas, ni a la Luna —me disculpe ella—, ni que sea la ocasión, ni la playa, ni suene la canción más bella y no necesito advertir otra equivocación.

No hay nada seguro en el amor, ni en la vida, ni el próximo paso, ni el próximo error. Todos andamos con miedo de pisar el olvido y terror a encontrarnos perdidos —de nuevo— en desolación. ¿Y acaso saberlo lo ha evitado?

Te quiero en mi vida, te quiero para hacer fusión, te quiero y me quiero a tu lado.

 

¿Ya dije que la quiero?

¿Ya dije que la quiero?

Si ya lo he dicho; no importa. Sépalo de nuevo señorita mía, musa constante de mis días, usted, pretexto de mis alegrías. Si lo he dicho; calle le ruego y no diga más, no me responda sino es con su sonrisa. Sepa usted mujer hermosa, que me he quedado a vivir en sus pasos y que me he soñado sintiendo los dulces pétalos que son sus besos, ¡sépalo y sin tapujos de una vez!

Si ya lo he dicho; importa. Sepa que mi cariño no es un espontáneo admirador, le he sembrado la mirada desde hace rato y en cada charla le voy regando y dedicando tiempo a llenar con semillas el corazón. Esperando impaciente —le confieso— a que germinen mis orquídeas y florezcan de pasión.

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Un pequeño corazón

Había una vez un pequeño corazón que quería pertenecerle a alguien.

Los besos y las caricias siempre querían comerlo o tocarlo, pero él no deseaba otra cosa que ser amado.

Una vez se entregó al corazón equivocado, esos que se esconden detrás de un deseo y suelen ser vacíos por dentro. Herido, el corazón tardó tiempo en recuperarse pero jamás dejó sus sueños atrás y salió nuevamente para encontrar el amor.

El corazón esperó paciente buscando entre la gente, sin perder la esperanza terminó por perder la razón, entonces, el pequeño y loco corazón dejó de buscar dueño cuándo así mismo se encontró.

Pues sólo quién se pertenece y ama así mismo encuentra por fin lo que tanto buscó y el pequeño corazón creció y se convirtió en un gran corazón que fue muy amado. Intenso, grande y loco él también amó.

— No digo FIN —

…porque en realidad fue un comienzo.

Ref: http://twitter.com/#!/eiran/status/90816179735756800

Almas gemelas.

En un principio, el hombre era un ser perfecto, puro  y carente de sexo. Para prevenir que cayera rendido ante su propia vanidad, Dios le dividió en dos partes; creando de esta manera los sexos.

Su misión, su única misión fue la de volver a unirse y regresar a su estado original de perfección.

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