Skip to main content

Caos

Es cierto que en ocasiones no te soporto y me sacas de mis casillas; pero también es cierto que a nadie más le doy ese poder sobre mí. También me pasa que me canso de tu insistir en el mismo y gastado tema, pero hablando de temas gastados; yo no podría cansarme de ti.

Y me sabes oprimir el botón preciso para volverme verde y explotar. Y te sé el botón preciso para demostrarte que nada malo nos va a pasar. Te odio y te quiero; porque el amor es una gama de matices que en su caos comprenden armonía.

Yo nomás.

Estaba pensando —¡Hay tantas palabras bonitas!—, tantas cosas que uno puede escribirse y decirse para tratar de expresar los queridos sentimientos por el ser añorado.

De los poemas que se forman de dichas palabras, bien pude encontrar la descripción casi perfecta de tus labios y de sus minúsculos y sensuales pliegues, del brillo cristalino de esos ladrones que tienes por ojos y de las cascadas que forman tus cabellos. Tantas cosas bonitas que se han inventado o ha de inventarse uno cuando se está enamorado. A uno le invade tal alegría que además de buscar significados de palabras en el diccionario, se sorprende fácilmente de cualquier maravilla que hasta colores nuevos percibe en el mundo.

Entre las oraciones por llamar tu atención, las miradas sensuales que provocan que tu piel desee mi tacto, las palabras al oído que te han de poner chinita, del jugueteo de la lengua entre mis labios y de los mensajes que te escribo a diario sugiriéndote cosas. Déjame decirte sin tanta palabrería: Te quiero.

Ahí nomás.

Mientras duermes

Duerme en el calor de tu cama, cobijada con mi amor, cubierta de caricias y rodeada de mis pensamientos.

Siente mi aliento anhelando el sabor de tu piel, sumerge tus sueños en el aroma de mi pecho, piérdete al instante en el que se rinden tus pensamientos, siente nuestros cuerpos funcionar a través de latidos y siéntete muy amada pues te amo y quiero que estés conmigo cada día.

Esta vida mía te pertenece, pues tengo la seguridad de que en un momento sin tiempo seremos uno.

Es hermoso y abrumador alcanzar tal grado de felicidad, jamás en vida habría imaginado ni advertido que no se necesitarían escalas o comparaciones para medir la felicidad. La cumbre es a tu lado.

Hablarte de amor

Hoy me pides hablarte de amor
y me pregunto para hacerlo, ¿quién soy?

Para responder ni uno más, ni uno menos,
quizás sea aquél que ha sentido amor,
pero ni el que más, ni el que menos
sólo soy él que alguna vez trató.

¿Sabes cuántas veces me enamoré?
Cuántas me di entero o en abonos
¿Cuántas veces me juré?
Esta sí, esta vez, ella es.

Leer más

Un tonto engaño

Despedirme es un tonto engaño, para ti que lo crees y para mí al pronunciarlo. Si de verdad quisiera huir no lo diría, partiría sin la gloria de tu recuerdo, sin la añoranza de abrazarte más, sin el pecado de someternos al placer de un sueño carnal. Si no te quisiera no estaría aquí parado fuera de tu ventana sintiéndome un tonto y no obstante ahí estaba guardando que no se colara ningún otro viento más que el de mi suspiro. De no haber advertido mi retiro y luego haber partido no podría regresar.

Estar lejos de ti es una cuerda bien amarrada a tus caderas que se tensa cada que pienso en tus besos, se me enreda en el cuello cuando estoy apartándome lo suficiente para sentir la asfixia de un recuerdo —elige cualquiera—.

Advierte un polizón en tu cama, que he de trepar ese árbol que parece no sostener ni sus ramas. He de llegar como sea hasta tus pies fríos con mis manos cálidas, he de trepar esas piernas tuyas así interrumpa tu noche calma. Disfruta con esa sonrisa dibujada de catadora de sensaciones encontradas, goza de mi ausencia de cuerpo presente pues no soy yo quien te toca, es mi recuerdo el que te recorre toda.

Despedirme ha sido un tonto engaño, aunque de no haber partido; nunca habría regresado.

 

El día

Espero el día mientras camino en sueños,
estos rezagos de agonía mientras espero.
Te veo y suspiro y contemplo tu mirada,
tu alegría y la sonrisa de tu giro al tiempo.

Espero paciente y sumergido en las olas de las sábanas,
entre los susurros de la almohada
y parado en el vertigo límite de la sombra,
de la duda, de la energía de tus ganas.

Espero detrás de este libro y del andar de sus hojas,
el despertar sin demora de la historia,
de vivir el ahora y que sea contigo,
sin el paso del tiempo ni sus horas.

Leer más

Los locos.

Los locos, los raros, los incomprendidos, los solitarios, los rebeldes, los vándalos, las ovejas negras de la familia. Los que estudiamos una carrera que nadie más entiende que nos apasiona y no nos importa el varo, los que llevamos maquetas, libros, pinturas, apuntes, disquetes, spray, planos, pinceles en la mano. Los que vestimos a nuestro gusto y no a la moda, ni a la marca, ni a lo esperado, ni a lo que nos quede, nada de lo mentado. Los que escuchamos música rara de la que no se escucha en la radio, de la que hacen muecas nuestros padres, de la que nos piden bajarle el volume, de la que nos ven cantando solos y tarareando.

Los que leemos a Asimov, a Cortázar, a Velasco, a Sabines,  a Allende, a Benedetti, a Verne, a Orwell, a Jodorowsky y a cuanto otro loco nos cruce la mirada como carnada para devorarlo. Los que leemos como alimento.

Los que no entendemos de programas de televisión, pero sí de películas de festivales, de cortos, de animaciones, de reels, de comerciales. Los que nos vivimos pegados a todo artículo destacado, los que olemos el impreso y tentamos críticos el papel. Los que tenemos membresía de la biblioteca, de la ecobici y vales de descuento para el café.  Leer más

Como un loco.

¿Qué es un loco?

Un loco no es más que un soñador incomprendido por los que se dicen vivos. Los que sobreviven día a día y el actuar del loco les causa envidia, porque trabajan cansados y celosos de que el loco —desde su punto de vista— no hace nada. Ignoran que ambos sueñan, sin embargo son ellos quienes no hacen nada.

Un loco es una persona que mira cosas que aún no existen y que los demás —claro— no pueden ver. El loco mira una maceta y ve un árbol y el columpio y la niña y la sonrisa y el viento y la caricia. Y ve a la mujer y al amor y al deseo y la conquista y las noches y las aventuras y se atreve todas a vivirlas.

Leer más

Si yo fuera…

De haber estudiado literatura, seguramente estaría escribiendo cuan perfecta me pareces en palabras. Si en cambio fuese filósofo, sabría que escribirlo no tiene sentido. Si en vez hubiese estudiado psicología analizaría los motivos para quererte.

Pero como sólo soy un tonto que te ama, he decido sentir, mientras vivo a tu lado.

Eternidad

Nuestros sentimientos de amor transforman al tiempo y lo manipula a nuestro antojo, porque sentimos que podemos. “El amor es eso efímero pero eterno.” Eterno en concepto, efímero en lo que se va sintiendo, me refiero a que mientras se tiene el sentimeinto: es real y es verdadero sin importar cuán imposible parezca.

Que el sentimiento cambie con el tiempo no significa que el tiempo cambie, ni que se acorte ni se alargue, sólo cambia la percepción, de eso no hay duda. Aunque hay cosas que serán siempre eternas, sólo nuestra imaginación puede superar a todas ellas. Porque ni las montañas, ni el Sol, ni las estrellas lo son para siempre. Como humanos jamás vamos a entender el concepto de eternidad por completo, pues no somos más que un instante en la inmensidad de los eones, somos efímeros ante el universo.

Por eso jugamos con  el tiempo, jugamos a comprenderlo, jugamos a sentirlo hasta que lo vivimos y entonces entendemos que el amor es tiempo.  Al pasarlo con alguien, dedicarse, escribirle, recordarle y viajar hasta encontrarse. Vale la pena sentir, jugar, prometer con el tiempo, porque no es nuestro, no es de nadie, en cambio el amor…

Leer más

De esas veces…

De esas veces que quieres mandar a la verga todo, de esas veces que te arden los ojos porque las lagrimas se contienen, de esas veces que te miras al espejo con odio, por cabrón, por pendejo, porque te aguantas imaginando que las lagrimas se deben resevar para cuando muera tu propia madre.

De esas veces que quieres golpear el muro o cortarte el brazo, de esas veces que quieres que se te salgan los sentimientos con la misma facilidad con que fluye la sangre; pretendiendo inmaduramente canalizar las emociones que precisamente son imposibles de controlar, de esas veces que el corazón late tan fuerte que te incita a acelerar en la moto, cerrar los ojos y gritar, gritar con furia y desesperación como si quisieras sacarte el dolor del pecho.

De esas veces que no quieres morir pero tampoco vivir, de esas veces, esas putas veces que sabes que al final, tristemente…

…es mejor así.

¿Ya dije que la quiero?

¿Ya dije que la quiero?

Si ya lo he dicho; no importa. Sépalo de nuevo señorita mía, musa constante de mis días, usted, pretexto de mis alegrías. Si lo he dicho; calle le ruego y no diga más, no me responda sino es con su sonrisa. Sepa usted mujer hermosa, que me he quedado a vivir en sus pasos y que me he soñado sintiendo los dulces pétalos que son sus besos, ¡sépalo y sin tapujos de una vez!

Si ya lo he dicho; importa. Sepa que mi cariño no es un espontáneo admirador, le he sembrado la mirada desde hace rato y en cada charla le voy regando y dedicando tiempo a llenar con semillas el corazón. Esperando impaciente —le confieso— a que germinen mis orquídeas y florezcan de pasión.

Leer más