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La Otra.

La otra.

Esa que sin cesar te piensa

y que desde su cama te llama.

Oculta las ganas de darte un beso al morderse los labios si te ve pasar.

Por ti quiere ser adorada y en el baño por la posibilidad aguarda.

Todo te entrega, pero no espera de ti nada.

Su vestido más bonito por ti usa, aun sabiendo que está prohibido que la voltees a mirar.

La que noche a noche que es tuya sueña

y si no duerme es porque te piensa.

Autora de aquel beso clandestino, ese que en el cuello de tu camisa está escondido.

Amante le dicen y no se equivocan, ella te ama.

En silencio, a escondidas y con miedo.

Ella te ama, pero es la otra.

 

La Doctora Corazón

Cansada de buscar y esperar, me convertí en lo que necesitaba.

Una respuesta a “La Otra.”

  1. Ella no era más que un escape del alma

    La excusa perfecta para saciar tu ausencia

    Los besos suplentes que de ti no esperaba

    Ella no es, era.

    La que nunca esperó nada, la que dejó poco a desear

    Ella fue el medio a tu locura, tu desesperación

    Ella es la herramienta del recuerdo de tu libertad

    Ella es el cuerpo inerte que tus celos asesinaron

    Ella fue la otra.

    Eduardo.

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