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Había una vez

Había una vez un chico que comenzó a contar una historia, él escribía lo que le llegase a la mente, mezclaba verdades con fantasías, el erotismo de las palabras con la mágica ficción de mundos inherentes.

Él escribía sus historias para ti, porque esperaba que algún día llegases aquí y cayeras en la trampa de sus letras, escribía porque quería encontrarte y una vez presa nunca querría soltarte.

Aún sin conocerte él te imaginaba, así, perfecta como eres. Te esperó detrás de la pluma y el papel, de la rutina de los amaneceres; paciente y anhelante. Te imaginó de mil maneras y te buscó en mil mujeres pero siempre se topo con el mismo fracaso en todas ellas. Ninguna eras tú.

Así que tuvo una loca visión y creo este espacio, donde relataría que de entre todas las mujeres eras tú el motivo de seguir buscando, que de entre todos sus fracasos te encontraría a ti, su ser amado.

Y había una vez una chica que llegó inesperadamente al que creyó un sitio más y sin embargo encontró un extraño resguardo a sus curiosidades y demás. Si bien no dijo nada, supo en ese instante que algo de su esencia allí le esperaba, aunque no supo distinguir si se trataba del antes, del después, o quizás de una vida pasada.

Ella se sonreía al leer sus letras, él continuaba narrándolas con vocación y aunque aún no se conocían; ambos supieron que encontraron el amor.

Visceral: Te Quiero

Te quiero;
porque eres un aire fresco
e iluminas mis días;

porque eres sincero
y me llenas de caricias;

y aunque te hayas ido,
sigues estando conmigo

lo sé, ya no eres mío,
pero aún me tienes contigo

y quizás ya no me quieras
tonta de mí, que aún
te quiero.

 

Este “poemita” fué escrito como guión del vídeo participante en viernes de ilustración bajo el tema “visceral”. Gracias a @mayrayang por prestar su voz en la narración.

Ella y Él

Él caminaba lento y mirando sus pasos, no estaba triste sino que gustaba de levantar la mirada y sorprenderse. Ella clavaba la mirada en las parejas de los parques, tomadas de la mano, las envidiaba y suspiraba sonriendo, pensando que ya estaba cerca.

Todas las noches el cenaba un vaso de leche y contemplaba la Luna imaginando que era Luna lo que bebía. Por las noches ella temprano se acostaba pero no dormía, tampoco tenía insomnio solo pensaba y pensaba. A solas y en cama, él le contaba historias, ella le cantaba. Sin saberlo, sin conocerse, juntos en sueños volaban. Y ahí se conocieron.

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Ella

 

Le escribo a ella. A la que de mis manos robo tu corazón, la que noche a noche se cobija con tus besos y que tiene ahora el privilegio de velar tus sueños.

A esa que ahora ocupa mi lado en tu cama, que respira tu perfume y te muerde los labios, quiero que sepa que es la culpable de cada una de mis lágrimas, de todas éstas noches que llevo sin dormir por ser su cadera la nueva prisionera de tus brazos, por ser ahora sus caricias las que te mantienen despierto hasta la salida del sol. Leer más

Él

Él, se encuentra en una transición desde hace varios años, el constante análisis de las cosas, la investigación sobre su entorno, causas y consecuencias, casi una disección de sus sentidos, la introspección de sus sentimientos, la interminable búsqueda por encontrar algo perdido en su cerebro y este pesado mapa que ha dibujado de su propia psique.

Después de un largo camino en su adolecía, en el qué creé comprender la espiritualidad, qué siente a Dios, qué sabe que es superior en materia de estar en balance espiritualmente; aún sigue confundido. Su cuerpo cambió, sus pensamientos se vuelcan y muchas veces contradicen su voluntad. Él se siente en una lucha constante por ser dominante de su cuerpo, y el inconsciente —como le llama— es su rival declarado.

Está en una maravillosa, plena, dulce, interesante, magnifica y fascinante introspección por descubrirse mucho más allá que cualquier otro humano que allá conocido, quiere saberlo todo sobre sí mismo, quiere conocerse, decidir, tener el control total de su cuerpo. Muchas veces no acepta las dediciones de su inconsciente, aunque así mismo, termina aceptando que los dos, forman uno solo.

Sí, él está divido en consiente e inconsciente, y últimamente en cuerpo. En aceptar a un tercer participante que controla con hormonas, con necesidades, impulsos, latidos, calor, sed, en una palabra: con instinto.

Un país no gobernado, con conflictos y luchas internas, pero muy importante, un país con un objetivo, dónde desde hace años no se derrama una gota de sangre. Dónde desde hace años se busca la paz, se busca el amor, se busca un país vecino con quién compartirse.

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