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El fin del mundo

Mientras todos especulaban el fin de este mundo, yo construí un mundo sólo para ti y para mí.

Se llama “nosotros” y está hecho de sueños y deseos.

Sueños como los que tenemos cuando niños, como los que nos despierta un fuerte pensamiento, como los sueños con los que estaba construido aquél mundo que se les terminó un sábado por distraídos.

Y deseos de todo tipo; como esos que te despiertan por las mañanas bajo las sábanas mientras tomamos juntos el café, hasta esos que en las noches cuando no aguantemos las ganas y calor nos queme la piel.

Aquí no hay alcaldes y nadie gobierna a nadie. Tu bienestar siempre estará íntimamente ligado al mío. Así como procuro que tu corazón esté protegido, así mi corazón tuyo ha sido.

Puedes quedarte todo el tiempo que desees compartir a mi lado, no hay fronteras por lo que puedes partir cuando quieras. No te ato a mí de ninguna manera, pues me esforzaré cada día por darte eso que esperas. Sin nunca pretender ser quien no soy.

No te prometo nada para que me elijas, simplemente te cumplo con mi sonrisa y por las noches cuando me des esa mirada pícara, te cumpliré de otra manera. 😉

Antes de que se les acabe el mundo, dejaré señales para que encuentres el camino, en vez de migajas de pan, te dejo mis besos repartidos y un letrero, un gran letrero que diga “Te Quiero”.

Bienvenida.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

Una respuesta a “El fin del mundo”

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