— Nada, con ellas nada.

Conmigo todo. Me siento muy tonto para mi edad, infantil, estúpido, ignorante; ¡quiero crecer ya!, escribir correcto, ser sereno, paciente, pleno, sincero y no esperar nada sino crearlo todo.

Con ellas nada; son perfectas en su imperfección, es su variedad, en su pensar, en su manera única de volverme loco y desesperarme, de soportar a regañadientes su voz, sus besos, su afecto, su desprecio, su indiferencia, su ser entero; como se enseñaron, como quisieron, como decidieron, como son sin pretender y como son pretendiendo, perfectas en su inperfeción —aunque ya lo haya dicho—.

— Las mujeres somos un problema.

— Todos lo somos, todos lo somos.

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