Él, se encuentra en una transición desde hace varios años, el constante análisis de las cosas, la investigación sobre su entorno, causas y consecuencias, casi una disección de sus sentidos, la introspección de sus sentimientos, la interminable búsqueda por encontrar algo perdido en su cerebro y este pesado mapa que ha dibujado de su propia psique.

Después de un largo camino en su adolecía, en el qué creé comprender la espiritualidad, qué siente a Dios, qué sabe que es superior en materia de estar en balance espiritualmente; aún sigue confundido. Su cuerpo cambió, sus pensamientos se vuelcan y muchas veces contradicen su voluntad. Él se siente en una lucha constante por ser dominante de su cuerpo, y el inconsciente —como le llama— es su rival declarado.

Está en una maravillosa, plena, dulce, interesante, magnifica y fascinante introspección por descubrirse mucho más allá que cualquier otro humano que allá conocido, quiere saberlo todo sobre sí mismo, quiere conocerse, decidir, tener el control total de su cuerpo. Muchas veces no acepta las dediciones de su inconsciente, aunque así mismo, termina aceptando que los dos, forman uno solo.

Sí, él está divido en consiente e inconsciente, y últimamente en cuerpo. En aceptar a un tercer participante que controla con hormonas, con necesidades, impulsos, latidos, calor, sed, en una palabra: con instinto.

Un país no gobernado, con conflictos y luchas internas, pero muy importante, un país con un objetivo, dónde desde hace años no se derrama una gota de sangre. Dónde desde hace años se busca la paz, se busca el amor, se busca un país vecino con quién compartirse.

Se ha visto frustrado —frustradísimo— al percatarse de que su cuerpo, reclama, exige y no advierte, dónde  su cuerpo no se limita o cómo él creía manejarlo, su cuerpo se deja llevar, sueña,  duerme, se acelera, late y él se confunde; se lleva la mano al corazón y trata por todos los medios que conoce en tratar de comprender la razón psicológica, mental, matemática, causal, de porque se siente enamorado. —no la entiende—.

Acepta y la adopta, se siente bien no solo físicamente, estar enamorado duerme algunas neuronas que estaban activas todo el tiempo como sensores de su entorno y eso no lo hace menos inteligente, lo hace más coherente; concentra toda su atención en un par de ojos —que por cierto  tampoco entiende—, ojos que provocan el mismo efecto de pérdida del tiempo que suelen provocar las nubes, ojos que proyectan más luz de que existe en el ambiente, ojos que incluso al cerrarse siguen en su mente como manchas de Sol.

A pesar del miedo del pasado, del dolor vivido, de la enorme cárcel que se creó a sí mismo para protegerse, a pesar de haberse enterado, de saberse frió, serio, de jactarse inamovible, inalterable, con postulados firmes y reforzados. Él se siente bien y en un instante y hasta hoy pierde el miedo. Porque se ha percatado que todo ha crecido, el entorno se hizo más grande, las labores, las responsabilidades, pero también, el mundo, los amigos, las acciones, las lecciones, la vida creció y todo tiene exponencial; hasta una sonrisa lo tiene.

Potencial; está enamorado.

Él sonríe irremediablemente, habla consigo mismo, ha encontrado un compañero que no reconocía, se ha reencontrado así mismo. Se ha acepta y a planeado. Consciente de que esto no es todo, que esta estabilidad que siente no es para sentarse, sabe muy bien que esta satisfacción que el nuevo mundo trajo; llegó con trabajo, esfuerzo y un par de ojos. Sabe que debe seguir buscando, seguir adelante con sus sueños, seguir adelante con sus metas y hacer el mundo tan inmenso y claro, hacerse a sí mismo inmenso.

Ahora piensa en ella y las palabras se convierten del español a un lenguaje increíble, rápido, que fluye en su mente y ha aceptado esas  reacciones están fuera de su capacidad de comprensión.

Piensa en ella como un ser magnifico e ideal para interactuar, para exportar pensamientos, para importar ideas, para firmar tratados de paz, para compartir recursos, para ayudar verdaderamente ante las inclemencias de la vida, de la naturaleza y de lo inevitable, la ve como un ser lleno de luz, de risa, de alegría, de pensamientos, él reconoce que ella tiene un acervo cultural mucho más grande que el suyo, él la reconoce como una mujer; como un ser culto e interesante, se percata que para el resto de los países, ella tiene una lista interminable de palabras, tratados, conversación y elocuencia. Valora que ella con él guarde silencio.

Sabe que ella se queda sin palabras y se siente halagado.

Reconoce que le escucha y que al analizar sus pensamientos el resultado fue tan complicado que ella resolvió que no podría ser interpretado tan sencillamente o que quizá la respuesta no fue nada; fue silencio. Admira el valor que ella tiene para callar, para decir honestamente que no hay nada que decir, en vez de inventar un protocolario discurso.

Él ve su honestidad.

Sabe bien  que aunque algún día ella cierre sus fronteras, siempre la tendrá a su lado, por simple geografía, por naturaleza.

Él se va a la cama pensando en ella.

Porque la ama.

No se detiene y continua escribiendo, pensando y analizando su propio cerebro, aceptando lo que forma parte de la naturaleza e involucrándose en lo que no, pero no para sentir control sino para sentirse parte de ella.

Te ama.

No ve más allá de lo que no existe y no te entrega ni te promete nada que no te esté dando ya, espera más de sí mismo y mientras esté al alcance de sus manos  te lo dará, no porque se lo pidas, sino porque toda su persona: consciente, inconsciente y cuerpo, lo han decidido.

 

Fly me to the moon
Let me sing among those stars
Let me see what spring is like
On jupiter and mars

In other words, hold my hand
In other words, baby kiss me

Fill my heart with song
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore

In other words, please be true
In other words, I love you

Este segundo de mi vida; todo esto se resume en un recuerdo, se resume en creer y tener fe, en valorar que este segundo, este instante en que me quieres o me has querido; has tenido la delicadeza de no pensarlo, gozarlo y dejarlo fluir sobre todas las cosas y contextos. Has tenido la gentileza de compartirlo conmigo.

Te quiero y mucho.

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