Hoy me pides hablarte de amor
y me pregunto para hacerlo, ¿quién soy?

Para responder ni uno más, ni uno menos,
quizás sea aquél que ha sentido amor,
pero ni el que más, ni el que menos
sólo soy él que alguna vez trató.

¿Sabes cuántas veces me enamoré?
Cuántas me di entero o en abonos
¿Cuántas veces me juré?
Esta sí, esta vez, ella es.

Y escribí hasta hartarme,
hasta que los dedos me dolieron
y podría contarte lo mucho que me hirieron
y jurar de nuevo; nunca volverá a pasarme.

Y pasó,
me enamoré como loco una y otra vez.

No pude huir del amor por más que traté,
huir del amor es huir de uno mismo,
porque el amor no esta en ninguno
está en la esperanza, en el deseo continuo:

En el fuego del corazón,
en las ganas que se escoden en las yemas de los dedos,
en la locura intensa y sin razón,
en el placer de enamorarse tontamente y hasta los huesos.

No busques,
deja ir sin reproches a quien no corresponde,
deja libre ese espacio que no sabe ocupar.
No juzgues,
ya vendrá otro loco como tú y entonces;
—créeme— no querrás, ni podrás escapar.

5 comentarios en “Hablarte de amor”

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