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Sin embargo…

A pesar del duro esfuerzo diario por soportar e intentar pretender estar satisfecho o al menos conforme, a pesar de intentarlo sabiendo que no logro nada, sino al contrario, a  pesar que sabiendo qué tú crees que soy yo quien se aleja y yo creyendo que eres tú quien lo hace.

A pesar de tantos malentendidos y dispersiones de estos dos mundos ambiguos. En este momento sin embargo, en demasiados espacios de mi mente y más espacios de mi vida, de mi tiempo, de esta dulce agonía: te pienso. Me hundo en el pensamiento y en la fe de creer que piensas en mi y en que me quieres. Y aunque no como yo quisiera —a pesar de todo—, como alguna vez me quisiste. Como un día me besaste, me miraste y correspondí y te entregue miel y leche de mis labios, cuando destilamos amor.

No es melancolía, no lo es. Todo esto se resume en un segundo de mi vida, se resume en tu recuerdo, en suponer, en creer, en tener fe, en valorar que ese “segundo”, ese instante en que me quisiste y tuviste la delicadeza de no pensarlo, de dejarlo fluir y gozarlo. Pero sobre todas las cosas, ese instante en que tuviste la gentileza de compartirlo conmigo.

Te quiero, y mucho.

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

Una respuesta a “Sin embargo…”

  1. Las marcas que se instalan en nuestro corazón, son tan exquisitamente perfectas que vale la pena vivirlas asi de hermosas o dolorosas como se sientan en cada recuerdo.

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