No pretendas ser un hombre bueno, porque eso es relativo y debatible. Se un hombre valioso.

No trates de convertirte en un hombre de éxito sino más bien trata de convertirte en un hombre de valor”.  Albert Einstein

Un hombre valioso es aquél que “vale” que tiene una importancia más que para los demás, para sí mismo. Un hombre confiable, porque hay pocas tan importantes como la confianza — y esta se logra cumpliendo nuestra palabra —.

Un hombre en quién se confía; lo tiene todo. Se le puede confiar el corazón, los sentimientos, el amor en todas sus expresiones. Se vuelve entonces cierto ante los ojos de quienes dudan, de quienes temen, se vuelve claro de intensiones y luz de la penumbra. Pero un hombre valioso no es un baúl ni caja fuerte en quién los demás depositen sus esperanzas o temores — cada uno es responsable de sus sueños y de sus miedos —, quizás lo advierten como un tesoro, pero en realidad él es la llave.

La llave de todo.

Cumple tu palabra, conviértete en un hombre de valor, en un hombre confiable, entonces atesorarás las más valiosas riquezas del hombre: La amistad y el amor. No guardes para otros algo que no sea confianza, lo demás ¡regálalo!.  Porque todo vuelve hasta que te vacíes, todo vuelve a llenarse. Sé transparente en el día, que nadie te note — se humilde —, se brillante de noche, que todos se guíen.

Y por fin; se tan honesto contigo mismo y con lo que eres, para que sólo tengas que pedir para recibir y ser así la llave para abrirse camino entre la tristeza, entre la soledad, entre el mar rojo, entre las mismas puertas del cielo, entre todo.

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