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Se mía

Como decirlo,
sin volverme loco,
o sin parecerlo.

Como llamarte
desde un pensamiento constante,
que no me deja…

Que en cambio me llena,
me altera y condensa,
en un espesor dentro que desespera,
carente de un  figura
más allá que tu pensamiento.

Así pues, pensamiento
intocable e inalcanzable
pues en el instante mismo de tocarle,
se derrama, se escurre entre mis dedos
y me abandona.

Aunque  intente detenerlo
se riega por el suelo,
sabe a sal al lamerlo
a la misma sal de tu cuerpo,
de tu sexo y de tu aliento.

Como dejarte ir sí no lo quiero,
como no pensarte, sí soy tu pensamiento,
soy quien no existe,
yo soy el ficticio…

Aquel caballero del cuento en tu mente,
el caballero que lucha por tu amor,
el caballero constante
y apegado al capricho de tu decisión.

Soy yo el interno,
el que busca la paz en la aventura
y la pasión en la calma….

El que busca tus hormonas,
el que equilibra tu alma.

Soy tu pensamiento.
tuyo y solo tuyo,
no me pertenezco.

Pero me has dejado libre,
y me desespero,
pues aun no tengo un cuerpo
que no se derrita ante tu pensamiento.

No tengo el suficiente esmero
para alejarme, sin decir “te quiero”
resistiendo la imprudente necesidad
de que me tomes y me beses,
que regreses, que sepa que aún me quieres.

Aún soy el pensamiento…
que desesperanzado busca el amor
en las palabras y en la ilusión;
determinado en la misión
de encontrar tarde o temprano
una última palabra que nazca en tu corazón.

Que anhela ser acciones,
que apunta hacia el norte,
que grita al cielo con la intensión
de que se lleve el viento la última de mis ilusiones.

La entregue en tu puerta,
la acojas en tu cama
y te despose desde el alma,
desde el más lejano de tus dedos,
en cada punta de tu pelo y desde tus senos
al interior de tu cuerpo.

Soy el niño convertido en hombre
soy la esencia misma de un abrazo
soy el calor de mis manos,
el dulzor de mis labios,
los ojos intensos que se posan sobre ti,
todo indudablemente hecho para ti.

Soy, lo que necesito.
No soy mío, soy de tu recinto,
soy de tus abrazos,
de tus caricias, de tu manos.

Soy y pertenezco al único
rincón en el que fui hecho,
en el que fui forjado,
“en el calor de tus labios”.

Se mía,
Se mi esposa, mi locura,
se mi sueño, mi estrella
seme inalcanzable,
y permanece lejana, brillante,
para que pueda ir a buscarte,
y que el camino cueste a cada
instante, lo que para mí vales.

Se mía.
Siempre mia, en mi pensamiento
y no te rindas,
pues mientras reste vida;
que buscaré el instante de ser solo tuyo
y quererte como hoy “Te Quiero”

Eirán

Camino a convertirme en el hombre que quiero ser. Asertivo, apasionado y perseverante. En busca del equilibrio entre razón y emoción. Astronauta y emprendedor.

2 comentarios en “Se mía”

  1. Vaya!!! segura estoy que los oídos para los que has hecho este escrito, no lo han escuchado, porque de ser así no seguirías soltero, no te dejarían ir, créeme. 😉

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