Y me encuentro solo
cayendo sobre la colina,
yendo hacía el precipicio;
llámalo tristeza o agonía.

Pero en silencio,
nadie sino mis adentros
escucharán mis gritos
o sufrirán desaciertos.

La soledad es la guía
me mantiene en movimiento
constante a la caída, cierto;
pero en mí no hay tiempo.

Por mis décadas de estar solo
con y sin importar el modo,
para continuar nada falta
más que saber que puedo.

Me verán entonces
con las manos en los bolsillos,
sin sufrimiento por el frío
pero me verán lejos.

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