Quiero confesar lo que vengo escondiendo,
de rodillas, en papel, al teléfono o de frente.
Quiero que sepas que te quiero,
del día a la noche, de la luna menguante  hasta el cuarto creciente.

Quiero que sepas que aunque no lo sepas ya eres mía,
a ojos cerrados cuando tu imagen se cuela en mi pensamiento.
Entérate que también me siento tuyo,
de brazos abiertos, a capa y espada, con el pecho ardiendo.

Quiero que lo sepas porque debes saberlo,
porque me obliga el corazón, la consciencia, el interior.
Escucha mi vibrante voz a grito entero,
siéntelo sincero, honesto, humilde y sin temor.

Quiero declarar que soy culpable,
de acosarte, desearte y luego esconderte la mirada.
Quiero que sientas este deseo incontrolable,
que ya no puedo seguir fingiendo, ni ocultándote las ganas.

Quiero pedirte un instante,
tú decides cuándo, dónde y el vestido.
Quiero advertirte sobre el deseo palpante
de compartirte mis días, mis besos, mi destino.

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