—No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria. ¿Quién eres? El marinero del Toronto Star, el de La Habana Maru, el astronauta enamorado de Benedetti, no me acuerdo.

—Es importante hacerlo. Quiero que me relates tu último optimismo, yo te ofrezco mi última confianza.

—La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve no me sirve.

—Aunque sea un trueque mínimo, debemos cotejarnos.

—No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde. El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia tanta rabia.

—Estás sola, estoy solo; por algo somos prójimos. La soledad también puede ser una llama.

—No me quieras, por favor, no me quieras, no me quieras, no me quieras…

Diálogo de la película, El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela

3 comentarios en “El astronauta enamorado de Benedetti”

  1. Excelente y profunda película . De esas que me dejaron pensando unos días.
    De los mejores actores argentinos los dos.
    —La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve no me sirve.
    La esperanza tan leve no me sirve …
    A quienes somos eternos buscadores lo leve no nos colma , no nos contenta.

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