[…y entonces]

Distinguí un color distinto en tu mirada
y conocí el silencio en el lugar de las palabras,
al quedarme quieto la primera vez que te vi.

Aprendí a navegar hasta orillas muy lejanas,
conocer la luz en la noche y al Sol de madrugada,
eso y más desde el primer día en que te conocí.

Sentí mi alma volar libre e impulsada
a convertir nuestra amistad en refugio y posada
disfrutando a tu lado cada día que viví.

Conocí los acordes de tu dulce voz entonada
y compuse canciones en las que estabas enamorada
te amé profundamente y desde entonces me perdí .

A partir de tu mirada,
más supe de ti.

 

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