No eres tú,
ni soy yo, ni la Luna,
ni la noche azul.

No es esto,
ni aquello, ni lo otro,
ni los cientos de pretextos.

No es el destino,
ni las circunstancias, ni los obstáculos
o si tu madre nunca lo quiso.

No es la distancia,
ni tu ausencia y lejanía,
ni siquiera es Francia.

No es el frío,
ni el cobijo de otros brazos,
ni cuando finges que otro es tuyo.

No es Dios,
ni la poesía, ni la misa, ni promesas,
ni siquiera este matrimonio simulado de los dos.

No es el orgullo,
ni mi condena, ni mis mensajes guardados,
ni aquello que en secretos murmuro.

No es el recuerdo,
ni el fresco de mi cama vacía,
ni el castigo de tu ausencia que merezco.

No es la tortura,
esta de ser tuyo sin tenerte
y tú sin tenerme siendo mía.

En locura, la locura.

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