Te creo
y no porque lo jures,
o lo pongas por escrito y lo firmes,
no porque apuestes tu vida o la mía
y con firmeza lo asegures.

Te creo
y no porque me lo digas
más de cien veces en un día,
o lo grites ante el altar
y prometas que no te irás.

Te creo
y no por simpatía,
ni porque no tenga de opción,
o al contrario, creas es por cobardía
aunque sepa que es dulce tu mentira.

Te creo,
porque veo en tus ojos que es cierto,
no importa que lo digas, yo lo siento,
te creo, porque te quiero.

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