Tú crees que no te pienso;
porque no me tienes como lobo hambriento,
ahí; detrás de tu aroma, tras tu paso.

Tú crees que porque no me estoy muriendo:
no me arden las manos al escribirte,
ni me duelen los ojos cuando no te veo.

Pero te escribo estos versos,
y al mirarte mis palabras te sostengo.
Te las entrego junto a mis noches en desvelo.

Tú crees que no te quiero;
porque no te regalo lo que quieres,
porque no te salvo o no te ruego.

Tú crees que estoy molesto,
o ya no te guardo amor en mis adentros
y como no es a tu manera: entonces no lo siento.

Pero te equivocas y lo sabes
pues hago lo que puedo, lo que nace y lo intento
y aunque no me creas, yo te quiero.

6 comentarios en “Tú crees”

  1. Me doy cuenta muy tarde, de que no vales nada, de un cabrón como tú, qué se puede esperar, gilipollas y retrasado, no es difícil juzgar, a un payaso como tú, que se cree el crack. No me hagas reír, no soy para tí. Al final, demasiado tarde, pero al final, me dí cuenta de lo que estabas haciendo, y sé que lo haré, sé que veré, te veré caer, a los pies de alguien que te odie, o que juegue contigo, y te portarás como un niño, un niño y su globo perdido, llorando y berrinchando, y me reiré de tí, estaré detrás de tí, y seré yo, me sentiré como dios, y ahí te darás cuenta de que soy única, que como yo no hay dos. Tú crees que estoy, loca por tu piel, que sin tí no estoy bien. Paula.

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