Ciao vida

Porque ciertamente llevas contigo mi vida; la que te presté, la que conocí y que no tenía —o no sabía que tenía—, la que me inventé cuando estamos juntos. Llevas contigo mi vida; mis ilusiones de abrazarte por tiempo indefinido, la de un beso robado y secuestrado y torturado, la vida que nunca me he atrevido —por tonto— a vivir a tu lado.

Te llevas en ese viaje de ida y vuelta un breve adiós y mi alegría esperando a saludarte. Mi vida porque muero en una triste e incómoda agonía de esperar en pausa tu regreso, el regreso de mi propia vida. Que has tomado —sin pedirlo— sin quererlo, porque te lo he dado —sin saberlo— no queriendo, domesticado.

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Más supe de ti.

[…y entonces]

Distinguí un color distinto en tu mirada
y conocí el silencio en el lugar de las palabras,
al quedarme quieto la primera vez que te vi.

Aprendí a navegar hasta orillas muy lejanas,
conocer la luz en la noche y al Sol de madrugada,
eso y más desde el primer día en que te conocí.

Sentí mi alma volar libre e impulsada
a convertir nuestra amistad en refugio y posada
disfrutando a tu lado cada día que viví.

Conocí los acordes de tu dulce voz entonada
y compuse canciones en las que estabas enamorada
te amé profundamente y desde entonces me perdí .

A partir de tu mirada,
más supe de ti.