Ciao vida

Porque ciertamente llevas contigo mi vida; la que te presté, la que conocí y que no tenía —o no sabía que tenía—, la que me inventé cuando estamos juntos. Llevas contigo mi vida; mis ilusiones de abrazarte por tiempo indefinido, la de un beso robado y secuestrado y torturado, la vida que nunca me he atrevido —por tonto— a vivir a tu lado.

Te llevas en ese viaje de ida y vuelta un breve adiós y mi alegría esperando a saludarte. Mi vida porque muero en una triste e incómoda agonía de esperar en pausa tu regreso, el regreso de mi propia vida. Que has tomado —sin pedirlo— sin quererlo, porque te lo he dado —sin saberlo— no queriendo, domesticado.

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