Olvido

Te ruego una dosis de tu boca,
padezco de esa enfermedad llamada olvido
y tu dulce néctar es de esas pocas cosas
que hasta ahora ha podido mantenerme vivo.

Te ruego me vengas a visitar,
como un médico que atiende en casa al enfermo
que dan su charla con medicina para curar
todo aquello que no involucra al cuerpo.

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