De casual a sin igual

En un inicio nuestro encuentro sería únicamente casual, meramente un deseo por satisfacer nuestra curiosidad, por explorar esa maravillosa palabra llamada “posibilidad”. Platicamos muy poco de las reglas ¿hubo reglas?, en realidad sólo acordamos acostarnos sin preocuparnos de más y cuando al menos yo sugería las condiciones, lo que pasaría o podría pasar después… Era inevitablemente que esa canción “Yo no sé mañana” sonará en mi mente y luego en teléfono celular para que ambos y en silencio entendiéramos de qué trataba esto.

¿Tras cuantos encuentros se vuelve algo casual?, ¿tras cuantos besos se torna en habitual?, ¿tras cuantos roces te conviertes en anhelada?, ¿tras cuantas mordidas, cuantos orgasmos, cuantas venidas? te convertiste en deseada desde dentro, tal como un impulso de calor que late junto al corazón. Tal y como cuando uno se enchila la boca y respira bocanadas aire fresco bajo esa misma desesperación de picoso pero sabroso; te necesito.

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