Los locos.

Los locos, los raros, los incomprendidos, los solitarios, los rebeldes, los vándalos, las ovejas negras de la familia. Los que estudiamos una carrera que nadie más entiende que nos apasiona y no nos importa el varo, los que llevamos maquetas, libros, pinturas, apuntes, disquetes, spray, planos, pinceles en la mano. Los que vestimos a nuestro gusto y no a la moda, ni a la marca, ni a lo esperado, ni a lo que nos quede, nada de lo mentado. Los que escuchamos música rara de la que no se escucha en la radio, de la que hacen muecas nuestros padres, de la que nos piden bajarle el volume, de la que nos ven cantando solos y tarareando.

Los que leemos a Asimov, a Cortázar, a Velasco, a Sabines,  a Allende, a Benedetti, a Verne, a Orwell, a Jodorowsky y a cuanto otro loco nos cruce la mirada como carnada para devorarlo. Los que leemos como alimento.

Los que no entendemos de programas de televisión, pero sí de películas de festivales, de cortos, de animaciones, de reels, de comerciales. Los que nos vivimos pegados a todo artículo destacado, los que olemos el impreso y tentamos críticos el papel. Los que tenemos membresía de la biblioteca, de la ecobici y vales de descuento para el café.  Continue reading