29 de Mayo

Un 29 de Mayo logre atar de mis cabos los cordones, de mis zapatos los listones y de mis nervios las razones. Busqué en Google para no perderme pero Google no buscó en mi corazón. De ida me fui en la moto y de regreso subido en emoción.

El 29 de Mayo como a las 7:30am recibí tu mensaje: que entre letras y sonrisas quizás esa tarde te vería. Lo que aquel mensaje no decía; es que yo no imaginaba que en un par de horas mis emociones locas se volvían; cuerdas y bien locas… (Varias veces ese día).

El veintinueve de Mayo tome con mis dedos tu barbilla, jalé tu rostro y sentí un tirón, te girabas distante y me decías que “no”. Y que pierdo mi seguridad en un instante, quedándome expuesto como antes —desnudo— ante tu mirada.

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