¿Ya dije que la quiero?

¿Ya dije que la quiero?

Si ya lo he dicho; no importa. Sépalo de nuevo señorita mía, musa constante de mis días, usted, pretexto de mis alegrías. Si lo he dicho; calle le ruego y no diga más, no me responda sino es con su sonrisa. Sepa usted mujer hermosa, que me he quedado a vivir en sus pasos y que me he soñado sintiendo los dulces pétalos que son sus besos, ¡sépalo y sin tapujos de una vez!

Si ya lo he dicho; importa. Sepa que mi cariño no es un espontáneo admirador, le he sembrado la mirada desde hace rato y en cada charla le voy regando y dedicando tiempo a llenar con semillas el corazón. Esperando impaciente —le confieso— a que germinen mis orquídeas y florezcan de pasión.

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