Sin tiempo

El tiempo dejó de ser viento que sopla y que anda alto mientras tú corres y ríes y besas. El tiempo se tatuó los minutos de lejanía, de ausencia, de un arrepentimiento instantáneo, de una necedad aún mayor. El tiempo se tomo su tiempo para partir, se tardó, pero al fin partió y no volvió.

Y yo sin tiempo; sin ti, sin tus mareas, sin tus tormentas, sin los rayos de Sol que se colaban de entre tus pestañas en el atardecer de tus ojos. Yo sin la lluvia ni el acompañante  frío, sin el refugio de tus brazos de calor, sin pasión ni su recuerdo siquiera, sin puntos de partida ni de encuentro me quedan, total perdición. El tiempo no se detuvo, sólo caminó lejos. Siempre indiferente ante el chubasco, la gotera, la brisa, el monsón, andaba por igual sin importarle a quien moja, de quien es la culpa.

El tiempo no anda en mí, ni encuentro la cuerda para darle, ni esperanzas de que exista, ni con golpes de pecho —mira que lo he intentado—. El tiempo ni avanza ni retrocede, ni de reojo voltea a ver lo que dejó. Contó uno, dos, tres, cuatro y se escondió.

Y yo sin tiempo; sin los chasquidos del péndulo, sin tus tacones por las escaleras, sin el estruendoso aleteo de tu pestañar. Yo sin el vino ni el pedo, sin el pretexto de andar a ti, sin andar siquiera, sin ganas de andar, ni de andar por andar.

El tiempo no es grosero, no fue rudo, sólo justo y justo nomas. Se dio a cada momento, ahí estaba presente entre sonrisas, en los peldaños de nuestros orgasmos, entre comidas, entre copas, entre bromas y gestos, de montaña a colina ¡ahí estaba él y ahí estaba yo! Distraído por contar los ruidos del reloj, distraído sin prestar atención al tiempo que me prestaba cada sonrisa que te regalaba.

Y yo sin tiempo; sin el decibel de tu risa, sin la página arrancada, sin la pincelada con el dedo, sin la llamada. Sin tiempo en el corazón.

Eternidad

Nuestros sentimientos de amor transforman al tiempo y lo manipula a nuestro antojo, porque sentimos que podemos. “El amor es eso efímero pero eterno.” Eterno en concepto, efímero en lo que se va sintiendo, me refiero a que mientras se tiene el sentimeinto: es real y es verdadero sin importar cuán imposible parezca.

Que el sentimiento cambie con el tiempo no significa que el tiempo cambie, ni que se acorte ni se alargue, sólo cambia la percepción, de eso no hay duda. Aunque hay cosas que serán siempre eternas, sólo nuestra imaginación puede superar a todas ellas. Porque ni las montañas, ni el Sol, ni las estrellas lo son para siempre. Como humanos jamás vamos a entender el concepto de eternidad por completo, pues no somos más que un instante en la inmensidad de los eones, somos efímeros ante el universo.

Por eso jugamos con  el tiempo, jugamos a comprenderlo, jugamos a sentirlo hasta que lo vivimos y entonces entendemos que el amor es tiempo.  Al pasarlo con alguien, dedicarse, escribirle, recordarle y viajar hasta encontrarse. Vale la pena sentir, jugar, prometer con el tiempo, porque no es nuestro, no es de nadie, en cambio el amor…

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Teoría del tiempo unificado.

Estoy seguro de que muchas veces has pensado en tu pasado, en las cosas que hiciste y de como te hubiera gustado cambiar algunos detalles. De que divagas por grandes momentos recreando en tu mente todo un universo alterno.

También y gracias a la madurez que has adquirido, ahora vez con claridad el porque de muchas cosas, le encuentras por fin un significado.

Aún te desesperan aquellas cosas que no entiendes. Sí eres lo suficientemente paciente sabes que llegado el momento entenderás el porque de lo que estas viviendo. Sí te dejas vencer por la desesperación, estarás volviéndote loco al no entender, reclamándole a Dios y a la vida. Continue reading