Tú crees

Tú crees que no te pienso;
porque no me tienes como lobo hambriento,
ahí; detrás de tu aroma, tras tu paso.

Tú crees que porque no me estoy muriendo:
no me arden las manos al escribirte,
ni me duelen los ojos cuando no te veo.

Pero te escribo estos versos,
y al mirarte mis palabras te sostengo.
Te las entrego junto a mis noches en desvelo.

Tú crees que no te quiero;
porque no te regalo lo que quieres,
porque no te salvo o no te ruego.

Tú crees que estoy molesto,
o ya no te guardo amor en mis adentros
y como no es a tu manera: entonces no lo siento.

Pero te equivocas y lo sabes
pues hago lo que puedo, lo que nace y lo intento
y aunque no me creas, yo te quiero.